jueves, 1 de agosto de 2013

Amo fotografiar el amor. Parece redundante, pero es así. en las cientos de bodas que he tenido la oportunidad de estar cada una genera un capitulo de vicio hacia las emociones las cuales se convierten en amantes de la luz y el movimiento, me siento tan artista como el pintor que cumple y plasma su obra en el lienzo, el reír el llorar bailan frente a mi en esa fiesta de alegrías donde los focos gritan paralizados por que la noche no termine, es una magia sin palabras, es una fiesta donde la bulla no me aturde y lo presente que se volverá pasado, lo detendré con un disparo de mi cámara. Definitivamente descubrí amo lo que hago. Jorge Pillasagua.

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